El traje de fallera es una de las cosas que más me gusta de las fiesta. Como podéis comprobar si buscáis imágenes tanto el traje como el peinado y el aderezo ha cambiado mucho a lo largo del tiempo. De hecho cambia cada año, se crean nuevas modas que hacen ligeras variaciones para que no dejes de gastar dinero. Y no lo digo a malas, al revés, es este constante cambio el que permite mantener viva esta tradición, al permitir a mucha gente ganarse la vida creando y vendiendo todo tipo de productos y servicios para vestir a las falleras. El gran problema del patrimonio inmaterial es que no se puede conservar estanco y si se quiere conservar vivo hay que permitir que evolucione a la par que la sociedad que lo disfruta.