En este blog anoto las cosas que aprendo en mis viajes o en mi vida, desde los entresijos del folclore hasta recetas de cocina, pasando por hacer la maleta o aprovechar los descubrimientos diarios.
Y ya que estoy, si a alguien le es útil algo de lo que pueda escribir, mejor. Y aunque fuese el blog del siglo no podría devolver todo lo que he aprendido gracias a la desinteresada aportación de tantísima gente que comparte sus conocimientos en Internet, así que gracias.
Batidos y licuados
Zabahoria 1
2 zanahorias
2 naranjas
1 limón pequeño
licuadora
Resultado: bueno pero le falta atractivo.
2 zanahorias
2 naranjas
1 limón pequeño
licuadora
Resultado: bueno pero le falta atractivo.
Zanahoria 2
2 naranjas
1/2 limón pequeño
1 mandarina
2 zanahorias
Hielo
Resultado: bueno
2 naranjas
1/2 limón pequeño
1 mandarina
2 zanahorias
Hielo
Resultado: bueno
Plátano y frutos rojos 1
2 plátanos
frutos rojos congelados
leche semidenatada
batidora
Resultado: Bien, muy lácteo.
2 plátanos
frutos rojos congelados
leche semidenatada
batidora
Resultado: Bien, muy lácteo.
Plátano 2
2 naranjas
1 platano
Frutos rojos
Resultado: bien
2 naranjas
1 platano
Frutos rojos
Resultado: bien
Tomate1
2 mini pepinos
1 tomate grande
1 pimiento verde
2 zanahorias
1/2 limón pequeño
Pimienta y comino
Resultado: terrible, sabe a cortado, probar sin limón
2 mini pepinos
1 tomate grande
1 pimiento verde
2 zanahorias
1/2 limón pequeño
Pimienta y comino
Resultado: terrible, sabe a cortado, probar sin limón
Mix frutas naranjas 1
2 naranjas
1 melocotón
2 zanahorias
1 manzana
Resultado: bueno, pelar siempre las naranjas antes porque la piel y lo blanco amargan
2 naranjas
1 melocotón
2 zanahorias
1 manzana
Resultado: bueno, pelar siempre las naranjas antes porque la piel y lo blanco amargan
Mix
2 naranjas
2 manzanas coloradas grandes
1 pera
1 zanahoria grande
Resultado: muy bueno y equilibrado
2 naranjas
2 manzanas coloradas grandes
1 pera
1 zanahoria grande
Resultado: muy bueno y equilibrado
Zanahoria
2 manzanas
2 naranjas
2 zanahorias pequeñas
Jabones caseros
Hacer jabón casero con sosa y aceite es entretenido pero hay que tener mucha paciencia para esperar los meses de reposo que necesita para saponificar antes de poder utilizarlos.
En cuanto a las recetas, si no tenemos familiares que sepan, Internet está lleno y recomiendo una calculadora de saponificación https://calc.mendrulandia.es/?lg=es. Es realmente curioso y se aprende bastante sobre las diferentes propiedades de los aceites y otros productos.
En cuanto a las recetas, si no tenemos familiares que sepan, Internet está lleno y recomiendo una calculadora de saponificación https://calc.mendrulandia.es/?lg=es. Es realmente curioso y se aprende bastante sobre las diferentes propiedades de los aceites y otros productos.
Bolsitas de lavanda
Las bolsitas con plantas olorosas ayudan a mantener el buen olor de cajones y armarios. En este caso he aprovechado la floración de la lavanda.
Tutorial: Traje de penitente, nazareno para Semana Santa
Voy a contaros como me las arreglé para hacerme el traje de Semana Santa. He de decir que la cofradía me dejó un traje,me quedaba un poco pequeño pero me vino fenomenal para sacar patrones y hacer mejoras. He utilizado tela de sarga, que queda muy bien, es fuertecita y fácil de coser. Es muy agradecida, me ha encantado esta tela.
Wimborne 1
Wimborne
Es una localidad ubicada en el distrito de
gobierno local de East Dorset y en la circunscripción
electoral de Mid Dorset and North Poole, dentro del condado de Dorset (Inglaterra).
Se sitúa en la confluencia de los ríos Stour y Allen, unos 8 km al
norte de Poole.
Es una ciudad encantadora con una cuidada arquitectura de los s.XV-s.XVII. A
diferencia de otras poblaciones que concentran los edificios públicos en una
calle principal, es una ciudad que se puede pasear entera encontrando siempre
pubs, iglesias, comercios y vistas que merecen la pena. Se cree que se asienta
sobre un campamento romano, más tarde fue utilizada por sajones y normandos que
fueron dándole forma. Cuenta con varios puntos especialmente interesantes que
se pueden visitar y muchos, gratis.
Está en la zona B puedes llegar con el
morebus 13, 4 y 3.
The Minster Church of St.
Cuthburga
Data de 1120 aunque sus orígenes
son anteriores. Además de lo bonita que es por dentro y por fuera, cuenta con
algunas curiosidades que una señora muy amable te dará en un papelito si te ve
con cara de turista. Tiene una cripta, un reloj como una maqueta astronómica,
al hombre en la pared, una librería antigua, una escultura con dos pies
izquierdos, un órgano… se entra por la puerta que dice “shop” estará cerrada
pero se abre sorprendentemente girando el llamador.
Hay otras iglesias que
deberías visitar. Además el cementerio es bastante agradable, con arboles
cuidadosamente podados en formas redondeadas y lo más curioso es que tiene dos
capillas idénticas y simétricas.
Vistas
Tiene unas cuantas
fachadas especialmente bonitas dentro de que el estilo antiguo de Dorset ya es
bonito. Priest house museum y garden es un ejemplo. Hay dos puentes
fotografiables: el de Julian’s, que está cerca de Minsiter Church pero es un
poco peligroso bajar a hacerse fotos, los propietarios de los terrenos solo
dejan un estrecho y frondoso caminito entre el borde del rio y sus terrenos
alambrados. También encontramos el Candford railway que está más alejado pero
al ser un paso para el tren, no corres el peligro de ahogarte. La ciudad tiene
unas cuantas zonas verdes a los lados de los ríos, a veces tan pequeñas que no creo
que cuenten como parques, pero que tienen unas vistas memorables.
Visitar
No son de entrada libre
pero pueden interesaros: model town, es una maqueta de la ciudad por la que
puedes pasear. Kingston Lacy, museo que cuenta con obras de grandes como Rubens
y Velazquez. El teatro Trivole, que por fuera no dice nada pero está muy
activo.
Eventos
Por lo visto tiene
eventos con relativa frecuencia. Dejo un link con el calendario. Algunos fines
de semana (al menos este 14 de Abril) algunos artistas de distintos estilos musicales
han actuado rotando por distintos puntos de la ciudad, recaudando la voluntad,
para alguna buena causa. Cosa muy común en la zona.
El mayor evento de
Wimborne es la semana Folk que cuenta con muchísimos eventos algunos gratuitos
y otros con entrada, que mejor comprar con antelación. Se celebra el segundo
fin de semana de Junio y tiene hasta zona de acampada.
Museo de Historia Natural, Londres
Solo el
edificio es espectacular. Esas construcciones que ya ni se sueñan. Donde cada
rincón tiene una figura distinta, donde los muros están vestidos de perfecto
orden y habitados por innumerables bestias pétreas, donde cada ladrillo cuenta.
En el interior la piedra y el metal parecen flotar en espacios de aire y de luz.
En medio de las vidrieras y balcones de la nave central, bajo un techo decorado
con plantas de todos las cuatro esquinas del mundo, enfrentada la majestuosa
escalinata central, decidieron construir un puente. Sí, un puente dentro de un
edificio, porque sí, ¿por qué no?. Y para velar sin descanso por las obras que
allí se exhiben, cubrieron cada rincón con alguna criatura dispuesta a cobrar
vida en cualquier instante.
La
mayoría de las vitrinas son preciosos armarios de madera y vidrio que guardan fósiles,
animales disecados, maquetas, piezas geológicas…Hay esqueletos de dinosaurios, de
especies extintas, ¡incluso de una jirafa!. El discurso expositivo está muy
por encima de la de la inmensa mayoría de los museos españoles que he visitado,
y no es porque las colecciones sean peores o carezcamos de profesionales
formados y talentosos. Las zonas de dinosaurios y la de animales marinos son
las más didácticas. Los dinosaurios están abarrotados por niños, asustados
algunos por los robots que se mueven y rugen. Del techo de la zona de los mamíferos
cuelgan un montón de delfines y cetáceos, incluso un esqueleto inmenso de una
ballena con sus ballenas y todo (no tienen dientes, tienen ballenas). Parecen nadar
por encima de elefantes, ciervos, mamuts… también hay una zona repleta de
juegos sobre el cuerpo humano, con una maqueta de un feto asquerosamente
enorme, insectos, desastres terrestres, peces,
reptiles…
Además hay
pequeños artilugios didácticos magníficos que no sé si serán antiguos o solo lo
simulan, pero son preciosos. En sitios como este queda claro que las películas no se han inventado nada. Si te
inspira Harry Potter o cualquier otra, vas a flipar con el mundo real. Hay una
vitrina casi circense que ilustra la alimentación de algunos insectos, otras
que juegan con el efecto Pepper (juego de espejos y luces) para explicar la
reproducción de los cangrejos entre
otras cosas, o unas maquetitas parecidas al juego de las carreras de camellos
de las ferias.
Qué se
puede decir de las colecciones. Habrá a quien le decepcionen, porque somos
gente “culta”, “gente de mundo”, que ha tenido una educación, que ha visto
fotografías y vídeos de los lugares más remotos del planeta, que incluso puede
visitar zoológicos y que se cree moralmente muy por encima de la conservación
de cadáveres. Pero seguro que hay más de un animal que no sospechabas que exista o que haya existido. Seguro que nadie te había dicho que esa orgullosa ignorancia
extinguió especies enteras en tan solo 20 años. Y no quedaría rastro ni de esas
maravillas de la naturaleza ni de esos errores irrepetibles si no fuera por el
ansia conservadora de esos ricos que se aburrían en sus casas y viajaban
acumulando todas las cosas “grimosas” que encontraban. Aquellos que seguían a las sirenas, leviatanes y monstruos de leyenda hasta encontrarlos. Que contaban historias
de seres aún hoy increíbles y hacían pinturas poco realistas.
No puedo imaginarme
cómo debía de ser tener una visión tan limitada del mundo y que de repente
alguien te trajese un bicho disecado más raro que los seres mitológicos de las
historias, o un cuadro con una escena del otro lado del mundo. Debía de ser una
minúscula luz maravillosa en tanta oscuridad, una diminuta ventana hacia un horizonte que jamás
podrás alcanzar. Y nosotros ni lo miramos dos veces, incluso lo despreciamos
como insuficiente, ridículo, asqueroso o innecesariamente morboso. Pero el mundo es maravilloso.
Para ver
solo hay que querer mirar.
| Huella de dinosaurio en arena fosilizada. |
Maquillaje por el sufragio: el grito de los labios rojos
Nos encontramos
en el cambio de siglo XIX-XX, las mujeres empiezan a salir a la calle
reclamando el derecho al voto. En Inglaterra se vive la llamada era Edwardiana
1890-1901, una sociedad de moral más flexible (siempre que fueses discreto),
regida por un rey cuyo gusto por la “decadencia” facilitó un cambio social
imparable. En la corte de Edward VII no hacía falta ser de buena familia para
llegar a la alta sociedad, sin embargo era requisito indispensable ser, o
aparentar ser, bella o al menos ser adinerado. Las mujeres empezaron a poder maquillarse
abiertamente y sin vergüenza, fumaban en público e incluso se decía que algunas
se tatuaban durante sus viajes a países exóticos, además de tatuarse cejas,
coloretes y delinearse los labios. Ya en el 1860 empezarona reglamar el derecho
a una educación superior, pero seguía sin estar bien visto que tuviesen un
trabajo remunerado (hablamos siempre de la clase acomodada). Gracias a la
tipografía, el teléfono y el magisterio se ampliaron las posibilidades
laborales “dignas” para las féminas. La bicicleta las dio libertad de movimiento
y las liberó de los opresivos trajes del pasado. Incluso practicaban deporte y
formaron sus propios clubs.
En “A
defence of cosmetics” 1890 (reeditado como “The pervasionof rouge”) Max Beerbohm
anota que además de las típicas señoritas sentadas frente a su tocador había
surgido un nuevo rol femenino “esas horribles pioneras de las mujeres que van
de aquí para allá, son las responsables de la invasión de los campos de tenis,
de los campos de golf, se apropian de las bicicletas y de las maquinas de escribir
y su objetivo final es la victoriosa ocupación del Parlamento”. Sí, había llegado
el momento de recoger los frutos de la tierra que durante milenios trabajaron
lenta y costosamente tantas mujeres y hombres. Por fin la opresión se había
relajado lo suficiente, por fin se podían admitir públicamente cosas tan vánales
como el maquillaje, por fin empezaron a respirar sin corpiños, a tener
profesiones, las mujeres por fin tenían una cultura y tiempo libre suficientes
para ver su camino, y no seamos hipócritas, tuvieron también el apoyo de muchos
hombres buenos. Sí, había llegado el momento de luchar por el voto.
A pesar
de que M.beerbohm advirtió que el seductor poder del maquillaje y la moda
serían el golpe fatal que acabaría con estas agitadoras al distraerlas de su
causa, fueron un arma utilizada con
triunfal astucia por las sufragistas.
Los detractores
pintaban a las sufragistas como solteronas amargadas, una hermandad de arpías
gritonas, feas y masculinas. Pero la realidad fue muy diferente. Inteligentes
como tantas mujeres antes que ellas, utilizaron el poder de la belleza como
parte de su propaganda. Las sufragistas eran el sumun de la elegancia
edwuardiana, hermosas, aseadas, a la moda. Crearon un uniforme atractivo que
dejaba claro que la mujer quiere mantener lo que le gusta de su rol pero no va
a parar hasta cambiar lo que debe cambiarse. Vestidos blancos por la pureza de
su causa, cintas moradas por la lealtad y dignidad, y verde por la esperanza de
un futuro mejor. Estudiaban con cuidado su aspecto, y su modelito para cada
discurso y acto. En muchas de las más famosas manifestaciones las mujeres
lucían brillantes labios pintados de rojo. La imagen de una mujer dulce y
femenina arrojando ladrillos a las ventanas o luchando contra la policía,
añadía entusiasmo, sorpresa y fuerza a su mensaje. Porque junto con la lucha
explicita para conseguir el voto, iba unida la lucha por la libertad de elegir
como quieren verse y quien quieren ser.Ya fuese una moderna mujer en bicicleta
con pantalones y zapatos cómodos o la más refinada de las señoritas con enorme
sombrero y maquillaje, todas eran mujeres, fuertes, validas, hermosas. “Stand
as one, fight for all”.
¿Cómo
pueden utilizar como símbolo la moda, si lleva estrangulándolas toda la
historia? Justamente por eso, porque la mejor forma de inhabilitar un ataque es
utilizándolo a tu favor. Por eso nos llamamos brujas, por eso nos pintamos como
“putas”, por eso nosotras somos la manada, porque hacemos fuerza de lo que
nos hacía débiles, porque da igual cómo nos intentes atacar siempre vamos a
convertirlo en nuestra mejor arma. Resilientes, inteligentes, invencibles. Las sufragistas entendieron que la resistencia
mediante el rechazo completo no es efectiva y muchas veces, ni si quiera es lo
que deseas, pues todo tiene algo bueno que merece la pena ser reaprovechado. Eligieron
sin embargo llevar a acabo un rechazo por inversión de las connotaciones del
rol, mostrando una mujer completa, por fuera y por dentro, persona, mujer, a
gusto consigo misma y con su mundo. No se trata de luchar contra toda feminidad
cultural, sino de mejorarla.
https://www.theguardian.com/fashion/2015/oct/08/suffragette-style-movement-embraced-fashion-branding
Hoy en
día mantenemos este pensamiento aunque inconscientemente, porque de lo que se
trata de estar a gusto con nosotros con el mundo, cambiar lo que haga falta
para que tanto hombres como mujeres seamos plenos y felices, libres de los
dañinos lastres del pasado, y por desgracia, todavía del presente. Las mujeres
seguimos nuestra lucha pero bellas, a nuestra forma, pero bellas. Las que van “pijisimas”,
las que no se depilan, las que se rapan, las que se tiñen los sobacos, las que
no llevan sujetador, las frikis, las masculinas… todas siguen preocupándose por
sentirse guapas. Todas se ven preciosas, limpias, perfectas, y así tiene que
seguir siendo, porque te da confianza, porque saca la fuerza que llevas dentro,
porque gritas más alto con los labios rojos.
Y personalmente,
yo doy gracias porque ese cuidado personal tan beneficioso para nuestra alma se
está abriendo también a los hombres, que también viven encarcelados en su
propia trampa.
La
estética fue utilizada por ambos bandos para su propaganda. Los carteles
sufragistas son equilibrados, bonitos, muestran damas educadas que piden
igualdad, que “si son buenas para ser la madre de tus hijos, lo son para votar”,
que piden “compartir las cargas de los hombres”, que “traen al mundo a todos
los votantes”, mujeres que trabajan, que estudian, que pagan impuestos y
obedecen las mismas leyes que los hombres, que aman a sus hijos y a sus maridos.
Por su parte los anti-sufragistas presentaban imágenes caricaturizadas, grotescas,
de mujeres feas y amargadas, solteronas, gritonas, violentas, maltratadoras, que abusaban
de su marido y abandonaban a sus hijos, masculinas, que destrozarían el mundo
con sus irracionales deseos si llegasen a tener voto.
En este
enlace se pueden ver algunos de esos carteles, no tienen desperdicio: http://historyoffeminism.com/anti-suffragette-postcards-posters-cartoons/
Se
ataca la lucha por el voto femenino, insisto defendido tanto por mujeres como
por hombres, atacando a la mujer en vez de exponiendo las razones que evidenciarían
que es una meta perjudicial para la sociedad (de la forma que pensasen que lo
era). Lo que me ha llamado la atención es que se ataca a la mujer de la misma
forma que se sigue haciendo hoy en día, de la misma forma que incluso entre
nosotras nos seguimos atacando. La publicidad anti sufragista muestra una
mujer:
- · Fea. Sigue siendo la agresión más utilizada “es una fea, envidiosa, gorda…por eso es como es”.
- · Falta de amor. Hoy en día decimos “no la quiere nadie, malfollada, le falta un revolcón, amargada”
Atacan la
causa alegando que provocaría:
- · Abandono del hogar. Casas y familias sucias, desestructuradas porque están demasiado ocupadas fuera y se despreocupan.
- · Maltrato al hombre. Las mujeres pasarían a comportarse como los peores de los hombres, dominantes, violentas, abusadoras, agresivas, desagradables, irrespetuosas.
- · Odio al hombre. La lucha por la igualdad no es tal, sino un odio al hombre sobre el que quiere imponerse y al que quiere marginar del mismo modo, o peor, en el que ha sido sometida la mujer.
- · Robo de los derechos de los hombres. En vez de compartirlos, se ve que es que se acaban, no hay para todos y hay que elegir entre dárselos a unos o a otros.
- · Violencia descontrolada, agresiones físicas irrefrenables incluso a la autoridad.
¿Están criticando
del sufragio del s.XIX o el feminismo actual? Es curiosísimo que se sigan
utilizando los mismos mensajes para frenar el cambio social, que se siga
llamando al miedo de los hombres a ser víctimas en vez de aclararles que de
hecho ya lo son, de forma diferente a las mujeres, pero lo son, y que la lucha
es por la igualdad de todas las personas, no por justificar otro sistema opresivo.
Pero por otra parte es esperanzador, pues los detractores de la mejora social
no han sido capaces de renovar sus argumentos ni sus ataques en siglos, mientras nostr@s cambiamos cada día, cada día somos más visibles, cada día con nuevas
armas, cada día somos más. Poco a poco, sin descanso, sin desfallecer, lo
estamos logrando.
En cuanto
al maquillaje, úsalo, sin duda. Defiendo que el maquillaje no es o no debería
ser una máscara, una obsesión enfermiza, sino que puede ayudarnos a reflejar por fuera lo bellísimos que
somos por dentro. Puede suavizar los efectos de una enfermedad, ayudándonos
anímicamente de forma extraordinaria. Puede ayudar a superar complejos o traumas. Puede
adaptar nuestro aspecto a nuestra alma cuando hemos nacido en el cuerpo
equivocado. Utilízalo como herramienta propagandística, para influir en los
demás, para jugar, para sorprender o escandalizar. Úsalo, seas quien seas. Disfruta todo lo que puedas, utilízalo a tu
favor, ¡o no lo uses!. Solo siéntete bien, siéntete fuerte, buen@, ¡rompe el asfalto
a tu paso!
Nada
grita más alto que unos labios rojos: “Levantarse como uno, luchar por todos”.
De interés:
“Compacts
and cosmetics: beatuy from victorian times to the present day” Madeleine Marsh.
http://photowings.org/bicycles-and-bloomers/
cómo las bicis ayudaron a las mujeres
http://clio.rediris.es/udidactica/sufragismo2/femespana2.htm
y http://www.historiasiglo20.org/sufragismo/biogra.htm
lucha sufragista en España
https://www.thoughtco.com/womens-suffrage-activists-3530534
famosas sufragistas usa y uk
Inmigrante
Desde el momento en el que llegué a otra
ciudad aún dentro de mi país me sentí inmigrante. No eres un turista, ni un
visitante, tampoco mi relación con mi tierra era tan frecuente como para ser
simplemente un estudiante. Me sentía un inmigrante.
Comida inglesa primera parte
Una de las cosas más interesantes de descubrir nuevas culturas, ya sea del otro lado del mundo o del otro lado de la manzana, es la comida. La comida inglesa no tiene buena fama precisamente, pero para bien y para mal no suelo ver el mundo como la mayoría de la gente, así que lejos de prejuicios tengo intención de probar cada plato desconocido en este país.
Maquillaje: de pecado a obligación
En la
biblioteca de mi nueva universidad, maravillosa como todas las bibliotecas del
mundo, he dado sin querer y por fortuna con un libro finísimo e ilustrado
(perfecto para mis ojos-nada-lectores) escrito por Sarah Jane Downing, titulado
“Beauty and cosmetics 1550-1950” (ya que en nuestro país es más importante
decir las cosas en inglés que tener algo inteligente que decir, no voy a
traducirlo). Sin duda al título le falta un “…in England” pero la cosmología
anglosajona es otro tema, y bastante interesante, por cierto.
En
realidad no es un libro de consulta, es muy superficial, pero es un recorrido
ameno y anecdótico a lo largo de ese periodo de la historia del maquillaje. Una
introducción lo suficientemente atractiva como para hacerme buscar más sobre el
tema y ver un gran filón de investigación. Además, y lo mejor del libro, es que
no se limita a contar recetas, costumbres y modas sino que trata el papel del maquillaje
en la sociedad, su impacto, su significado, su aceptación y los motivos de su
desarrollo. Aunque su gran cojera es dejar de lado el maquillaje masculino, es
una obra realmente fascinante, pues ninguno de los libros, artículos y
tutoriales de maquillaje que han llegado a mis manos hacen referencia a este
plano, aunque evidentemente todo elemento cultural tiene un significado
intrínseco inherente. No sé si por la
realidad de los hechos, por las letras de la autora o por mi forma de mirar, se
me ha hecho una base magnifica para un articulo feminista. Visto que, por
desgracia, todo lo que hable sobre la mujer sin tratarla como un objeto
subordinado resulta que es feminista, cuando debería ser simplemente normal.
Según
cuenta la autora los primeros cristianos decidieron romper con la higiene
romana para diferenciarse de ellos, y con las decoraciones corporales paganas
por derivar fácilmente en idolatría. Pero el uso de lociones botánicas se
mantuvo, para el que podía permitírselo. Ya desde el comienzo del Medievo la
belleza femenina se estandarizó, pidiendo caras dulces y vulnerables, rubias,
tez pálida, sin apenas cejas y con la frente muy alta. Seguían siendo pocos los
cosméticos existentes pero se dedicaba
mucho tiempo al cuidado del pelo y a la depilación facial. Aún limitándose
tanto el “maquillaje” femenino, no eran pocos sus detractores, que advertían
que la belleza femenina, o su búsqueda a través de artificios, era cebo jugoso
para pecados condenatorios como la lujuria y la vanidad. El maquillaje era
condenado por ser una intención de cambiar la obra divina. Además siempre se ha
creído en la existencia de una relación entre las deformidades físicas y la maldad,
concibiendo la fealdad como una marca externa del alma corrupta. Se hacía
temer, pues, que si por medio del maquillaje fuese imposible distinguir a las
guapas-buenas de las feas-malas, Dios se confundiese y fueran todas a parar al
infierno.
En
cuanto a esta relación entre la belleza exterior y la interior existen multitud
de mitos, cuentos y creencias, que dejan muy claro en el pensamiento colectivo
estos conceptos. Sin embargo, analizándolo detenidamente, se observa con
facilidad una fuerte incoherencia. Por un lado las brujas (pensemos en los
cuentos que nos son familiares) son feas de alguna forma, como el mal en todas
las culturas. Pongamos a la malvada y fea familia de Cenicienta. Pero por otra
parte, las brujas también pueden ser de una belleza deslumbrante, como la
tentación en todas las culturas. La madrastra de Blancanieves. Tenemos pues,
que si eres fe@ eres depreciado por ser inútil o malvado, pero si eres bella
eres un peligro pues probablemente sea un disfraz embaucador (femme fatale) que
ciegue a los hombres llevándoles al tormento o a la maldad. Si mujer-fea es
mala y mujer-guapa es mala, se deduce que el aspecto físico es una variable que
no afecta a la relación mujer-maldad. Sin embargo los protagonistas buenos
masculinos pueden ser feos o malos y los malvados suelen ser feos. Aunque los
roles masculinos son más variados, pues hay ciertos casos de malo-guapo, en los
que parte de su atractivo es que en el fondo son buenos, incluso hay
feos-malos-de buen corazón. Es decir que mujer-fea/guapa-mala, a veces mujer-buena-guapa
y hombres-feos/guapos- buenos/ mediomalos/malos. Al menos yo noto cierta
diferencia en la evaluación de la belleza y de la bondad de los personajes según
sus genitales. La belleza femenina se ha utilizado para condenar a la mujer,
alegando que por hermosa o desfavorecida, se desvelaba su pecaminoso ser
interior. No es por ponerme dramática (aunque admito que adoro sobreactuar)
pero en cuestiones de mitos, leyendas y cuentos sé suficiente como para opinar
y no soy capaz de recordar uno solo que desmonte esta conclusión.
En “The beauty of woman” Firenzuola, describió las
características que debía cumplir cada centímetro del cuerpo femenino para ser
bello. Desde las orejas a los pies, pasando por el grado de transparencia, tono
y coloraciones de la piel. Supone que este tipo de declaraciones tan firmes y
acomplejandoras se asumieron de tal forma que el interés por los cosméticos
aumentó considerablemente, sin dejar de ser criticado. Count Castiglione en
“The book of the courtrier” (1516) da una opinión perfectamente aplicable hoy
en día a celebrities, youtubers, y
algunas (muchas en UK) mujeres y niñas. Voy a ser generosa (o vaga) y voy a
traducirla: “Ciertamente te das cuenta de cuánto más graciosa se ve una mujer
que, si lo desea, se ha pintado tan sutilmente que no eres capaz de distinguir
si efectivamente se ha maquillado o no; en comparación con aquellas que cuya
cara está tan recargada que parecen llevar una máscara y no se atreven a reír
por miedo a que se craquéle” y añade, para dejar clara la función de la mujer y
de todos sus actos: “…es más atractiva a los ojos y la mente de los hombres,
que está siempre temeroso de ser engañado por el arte”.
Son los hombres, que
ni si quiera sabían pintar mujeres con pechos realistas o agradables de miras,
los encargados de decretar las características ideales de toda mujer. Si el
maquillaje se entendía como el blasfemo intento de cambiar la obra de Dios, ¿estas
afirmaciones no serían creerse con el poder de decisión que solo corresponde al
creador?
El siguiente capítulo habla de The fairy Queen, Isabel I de
Inglaterra. Un personaje admirable y temible, pues debía de tener unas cualidades
extraordinarias para bien y para mal (no se mantiene a raya a tanto ceporro
solo con educación, creo yo), para ser capaz de ser Reina en el s.XVI y de una
potencia, y recién separa de la Iglesia católica y en solitario, sin marido ni
hombre con el que hacerse valer. Según la autora, esta mujer supo ver el poder
de la belleza como arma no de seducción, sino de propaganda y la devoción que
puede llegar a provocar. Utilizó su
imagen pelirroja, blanca, maquillada y fastuosamente adornada, para ganarse a
su pueblo, rompiendo con la cara lavada, depilada y ropas “modestas” y negras
de sus antecesoras. Por un lado este aspecto limpio, virginal y virtuoso,
suavizaba las opiniones de los que creían contrario al deseo divino que una
mujer reinara. Por otra parte, quería alejarse de la imagen de su familia pues
su madre Ana Bolena, había sido acusada de brujería (ya sabemos por el pene de
quién) y el reinado de su medio hermana Bloody Mary había sido desastroso.
Isabel I de Inglaterra se convirtió en un icono no solo por ser copiada por las
mujeres y hombres de la corte, sino porque cuando fue excomulgada por el Papa,
sus nobles llevaron como joyas pequeños retratos suyos demostrando su apoyo a
la Reina, convirtiéndose en la primera imagen no-religiosa más extendida hasta
la época. Defendía públicamente, aunque no a ultranza, el uso del maquillaje
(venenoso, por cierto) al punto de que su preferido, llegó a amenazar a los
puritanos que seguían declarando lo pecaminoso del maquillaje:“if the Bishope
held more discourse on suche matters, she wolde fitte him for heaven, but
he shoulde walke thither without a staffe, and leave his mantle behind him!”.
Sí, todos usamos nuestro aspecto para influir en los demás. Inconscientemente
o con premeditación modificamos nuestro físico para encajar, pasar desapercibidos,
llamar la atención, seducir, imponer, declarar ideologías… Es una carta
magnifica que todos deberíamos aprender a jugar. Nuestro cuerpo nos marca, la
gente no nos trata de la misma forma si somos grandes o pequeños, guapos o no, jóvenes
o mayores, fuertes o delicados. Pero dentro de lo que la naturaleza nos ha dado
podemos aprender a sacar partido de algunas de nuestras características o a
contrarrestarlas según lo requiera la ocasión. Por ejemplo, para mí es
extraordinariamente difícil conseguir que mi opinión o conocimientos en ciertas
ocasiones se evalúen de forma similar que a la de un hombre. La única explicación
que se me ocurre, y puede que me equivoque, es que mi aspecto juega en mi contra
a la hora de imponer respeto: soy pequeña, dulce, parezco más joven todavía de
lo que soy y soy una mujer. Eso anula todos mis títulos, mis premios, mis
sobresalientes, mis razonamientos y soluciones, mis conocimientos y
experiencias. ¿Se os ocurre alguna mujer poderosa con una descripción física similar?
¿O lucen todas un aspecto firme, fuerte
y a veces demasiado serio e implacable? Este es un ejemplo de cómo el aspecto
juega a nuestra contra. Pero también a nuestro favor, esa misma apariencia
débil e ingenua me facilita ganarme la confianza y amabilidad de los
desconocidos, puedo parar a quien quiera por la calle sin asustarle, me ofrecen
la ayuda y la simpatía que sé que no me ofrecerían con tanta facilidad si fuese,
por ejemplo, un chico o una mujer grande. El aspecto exterior es un arma poderosísima
que se ha sabido exprimir a lo largo de los siglos para lograr influir en la
gente de mil formas, y el maquillaje es una valiosa herramienta de nuestro arsenal
que no debemos subestimar.
En el s.XVII durante el
periodo Stuart (curiosamente también Duque de Alba), el maquillaje, también
entre los hombres, se convirtió en un símbolo de afiliación política. Y el
tocador y el vestidor, una escusa para pasar tiempo con las amigas y demostrar
la riqueza y la elegancia de su propietaria. Además, se pusieron de moda las
mascaras y antifaces, para evitar ponerse morenas, para no tener que charlar
con tus oponentes políticos en el teatro y para tapar el maquillaje en lugares
donde fuese indecente lucirlo. Por su parte, los detractores del maquillaje insistían
en condenarlo como peor que el adulterio además de grotesco, intentando incluso
hacer leyes contra el “vicio de pintarse, llevar parches y la inmodestia de los
vestidos femeninos”. Los parches, eran trozos de seda, terciopelo o piel negra
española que se recortaban con infinidad de formas y se pegaban en la cara y el
escote, con más o menos moderación, tanto hombres como mujeres. Según la forma
o lugar variaban de significado. Se sabe de contratos matrimoniales en los que
la mujer aceptaba someterse en todo al marido pero se guardaba el derecho de ponerse
parches cuando gustase. El maquillaje pasó a ser un imprescindible entre las
clases pudientes, añadiendo rellenos de corcho en los carrillos y dientes
postizos más blancos, incluso cejas de pelo de ratón para disimular los
devastadores efectos de los venenosos cosméticos. De hecho, no fueron pocas las
mujeres que murieron envenenadas por el maquillaje y aún sabiendo las causas de
estas prematuras muertes, no cesaron en el uso de estos productos nocivos hasta
el s.XIX. Y aún a pesar de pagar con sus vidas, seguía sin estar bien visto
usar maquillaje de forma notoria y mucho menos comprarlo pues “hay cosas que
los hombres no deben saber”.
Que el único derecho que tuviese
una mujer fuese el de elegir sus parches puede leerse de muchas formas, y
carezco de conocimientos suficientes para concluir cual sea la más acertada.
Podemos pensar que se les dejaba ese derecho para contentarlas “venga hija que
no va a ser tan malo, ¡puedes pintarte como quieras! (dentro de la moda y las
restricciones sociomorales)”.Puede ser que fuese el único derecho que lograron
con esfuerzo conseguir, o que fuese lo único que les importaba, o que fuese el
único de todos los que luchaban como podían, ante el que los hombres cedieron
por su evidente banalidad e inutilidad. Sea cual sea la explicación real, todas
son tristes.
Durante el s.XIX. la presión
por ser bellas pero “sin maquillaje” siguió en aumento y las damas se guardaban
de esconder su identidad cuando tenían que ir a comprar tan criticables
productos. ¿Quién admitiría ser tan fea como para necesitar de artificios? Esta
doble moral fomentó la proliferación de timadores (hombres y mujeres) y
chantajistas que vendían productos peligrosos o inútiles sin miedo a ser
denunciados. Con el romanticismo se acentuó el prototipo de belleza lánguida,
ojerosa, delicada, palidecida por la nostalgia. Quienes no eran tan afortunadas
de sufrir esta glamurosa enfermedad bebían vinagre y se echaban belladona en
los ojos, sabiendo que podía provocarlas ceguera con facilidad. Poco más tarde
se exigieron también dietas y ejercicios pues “si no estás dispuesta a
esforzarte por la belleza, no te la mereces”.
Entrando en el s.XX la
belleza femenina maduró, haciéndose más sexy y fuerte. Las mujeres acomodadas
podían trabajar (las pobres han trabajado siempre) e incluso ir a la
universidad, aunque sin derecho a evaluación. La fotografía propagó imágenes de
actrices maquilladas, incluso la Reina Alejandra hacía buen uso de él, sin
embargo seguía advirtiéndose a las mujeres que se alejasen de esta vanidad. Pero
a la vez, desde los mismos sectores conservatorios que las condenaban como
ungüentos para mujeres de baja dignidad, llegaba la tajante regla de “si eres fea no tienes el
derecho de molestar a los demás con tu presencia”. Incluso el aclamado Oscar
Wilde exigía a las mujeres un nivel de belleza suficiente alegando que “one
should either be a work of art or wear a work of art”.
Pero no todo es terrible, el
maquillaje también fue a veces una muestra de amor, creo yo. La primera máscara
de pestañas la creó un joven norteamericano para contentar a su hermana Maybel,
que se quejaba (se ve que en exceso) de sus pequeñas pestañas. Y bautizó a este
exitoso producto con su nombre: Maybelline.
Aunque podemos decir: más amor es enseñar a alguien a quererse como es,
seamos sinceras: yo me siento mejor conmigo misma cuando mi exterior refleja lo
genial que soy (y lo soy), que cuando voy huyendo de mí reflejo. El maquillaje
no tiene porqué ser una máscara, puede ayudarnos a reflejar por fuera lo bellísimos
que somos por dentro. Puede suavizar los efectos de una enfermedad, ayudándonos
anímicamente de forma extraordinaria. Puede ayudar a superar complejos. Puede adaptar
nuestro aspecto a nuestra alma cuando hemos nacido en el cuerpo equivocado. Sí,
puede ser poco acertado, causar daños a la salud, puede incluso ser un ritual
enfermizo y obsesivo. Pero también puede y debería siempre ser un complemento
positivo.
A pesar de todo, el
maquillaje empezó a verse como un barómetro de emancipación, una mujer se
sentía fuerte y rompedora al sacar su pintalabios en público, descolocando a
los hombres y escandalizando a los
mayores. Incluso el diseño de los pintalabios, con forma de casquillo era
provocativo. El cine demostraba que una mujer podía labrarse una carrera de
éxito por sí misma, si presenta un aspecto glamuroso, claro. Los avances en
productos para la guerra y para la industria automovilística impulsaron el
desarrollo de innumerables cosméticos. El abaratamiento de los productos, popularizaron
el maquillaje, aunque la guerra dificultó el acceso a los cosméticos, todas
tenían por lo menos una barra de labios, tanto para distraerse de las penurias
porque “preocuparse no hace la vida más fácil y empeora tu aspecto” como para
“estar guapas cuando volviesen sus maridos“. Además se utilizó como arma
política, animaba a la población y las imágenes de jóvenes trabajando por su
país y a la vez guapísimas, animaban tanto a hombres como a mujeres a alistarse
en los respectivos cuerpos. Al acabar la guerra las mujeres volvieron a casa y
encontraron en el maquillaje una vía de escape (o de embaucadora distracción) ante
su empoderamiento frustrado.
De repente aparecer sin
maquillaje se había convertido en una pública manifestación de falta de
esfuerzo, incluso los que, unas décadas antes, habían condenado al mismísimo
infierno estas prácticas, hoy las apoyaban con firmeza con misivas como “make
an effort or lose your husband” ya que, según London Opinion Magacine de 1954 “9 de cada 10 divorcios son por
culpa de la mujer, normalmente por fallar como esposa al no mantener un
estándar de apariencia personal alto.” No creo que se pueda añadir nada más a esta
ilustrativa explicación del fantástico panorama de la época.
Me resulta especialmente fascinante
que en todo el discurso se repiten dos realidades: los hombres decretan los
cánones de belleza que se deben alcanzar, y a la vez condenan el uso
perceptible del maquillaje. Y remarco “perceptible” en el sentido en que todos
sabían los productos que se usaban y querían que los usasen, pero si era
excesivamente artificial o te pillaban aplicándotelo o comprándotelo, era
vergonzoso. Y sí, los hombres siguen diciendo “no me gustan los postizos, las
uñas largas, el exceso de maquillaje… me encantan naturales” y sigue siendo
mentira o una verdad a medias. No seamos ingenuos y nos abalancemos contra el
género masculino culpándoles de todos los males de la sociedad, es un hecho antropológico
universal que la cultura la transmiten las madres. Sí, son los hombres los que
aprendían a leer y a escribir, cuyas opiniones se tenían en cuenta y se publicaban
y son, por tanto las que han llegado a nuestros días. Pero en cuanto las
mujeres tuvieron voz, no mostraron reparo alguno en condenar a sus compañeras,
en utilizar sus miedos para vender cosméticos. ¿De verdad creemos que eran los
padres, hermanos o amigos los que enseñaban a las mujeres todos los trucos de
belleza? ¿De verdad son los hombres los que critican con más dureza el aspecto físico
de las mujeres? No, somos nosotras las que nos reímos de la que no va
conjuntada o se maquilla mal, las que aconsejamos a las demás empezar a
depilarse, pintarse o cambiar su físico de la forma que sea. Somos nosotras las
que recordamos que hace tres años Fulanita se maquillaba malamente. Sí, los
hombres miran a una mujer atractiva y arreglada y ni notan la existencia de
muchas otras (yo en invierno soy invisible hasta para las puertas del Mercadona).
Pero en el mal uso del maquillaje, como el de tantas otras cosas, tenemos culpa
todos.
Y hoy ¿por qué te maquillas o
porque no? ¿Por qué los hombres, en su cárcel machista, no pueden maquillarse? ¿Realmente
es porque a ti te gusta, hasta que punto te acompleja tu cara, tan malo es
querer gustar, cambia tu poder o credibilidad frente a los demás, a qué edad es
admisible maquillarse y dejar de hacerlo?
Sarah Jane Downing acaba el libro con una magnifica sentencia, que no puedo sino citar:“women who had variously used cosmetics as an act of worship, to secretly enhance their life chances, to transforms themselves, an outline their outory for emancipation, had finally gained some kind of acceptance for the cosmetic art, yet in acceptance found their hard-won rigth usurped as beauty was switched from a pleasure to an obligation” Que viene a ser: “Las mujeres habían usado los cosméticos de diversas maneras: como un acto de culto, para mejorar secretamente sus oportunidades de vida, para transformarse a sí mismas, como un esbozo de su emancipación, y finalmente lograron ganar algún tipo de aceptación para el arte cosmético; pero en su aceptación encontraron su difícilmente-ganado-derecho usurpado, cuando la belleza pasó de ser un placer a ser una obligación.”
(imagen externa)
Si no es consentido es violación
. Consciente:estar en pleno uso de las facultades, es violacion si por lo que sea no eres del todo conciente:drogas, alcohol, enfermedades, poca edad, inconsciencia...
. Libre:no sufrir ninguna presion y tener capacidad para decidir, esto elimina todo lo anterior, además del chantaje, amenazas, miedo, educacion en la cultura de la violacion, presión social...
. Consecuente: entender las consecuencias fisicas y emocionales que el sexo puede tener, lo que deja fuera todas las situaciones anteriores...
. Voluntario: que tengas ganas de hacerlo, es decir que 'no resistirse' es violación, no basta con no no-querer, con dejarse, con aceptarlo a pesar no quererlo, debe ser explícitamente y sinceramente deseado y aprobado.
Da igual que seas hombre, mujer u otros, da igual cómo seas o lo que hagas, da igual hasta dónde hayas llegado, siempre, en cualquier momento tienes derecho a ser respetad@,y eso no es que luches para expresar tu disconformidad, si no que deben y debes siempre exigir que sea libre, consciente, voluntario y consecuente, es decir, realmente consentido.
Siento un asco tan profundo y tal desesperación por que aún haya seres que no entienden ni quieren entender esto, y que aún defienden las vilaciones, aunque, claro, no las llaman así.
She-wolf
¿Por
qué un lobo?
Primero
y sobre todo, porque les tengo miedo. Siempre se lo he tenido. Seguramente por
los cuentos con los que nos hemos criado en los que los lobos eran monstruos
sanguinarios, por las películas, por el ancestral terror que se les tiene. Es
curioso, porque a la vez, la perra de mis padres, un pastor alemán, era mi
mayor amor, mi adoración. Me cuidaba, me aguantaba, me hacía cosquillas en la
tripa cuando estaba triste, jugaba a cogerme el brazo sin ni si quiera arañarme
con sus enromes dientes. Mi madre no me perdona que ya de bebé no le diera
besos a nadie más que a la perra, lo que hoy me parece tan antihigiénico como
adorable. Muchas veces me preguntaba a mi misma cómo podía ser que lo que me aterraba
tanto tuviera la misma cara que lo que tanto amaba. Por desgracia, lo mismo
pasa con los hombres. Y no es justo, ni para ellos ser objeto de desconfianza y
de pánico, ni para nosotras temer lo que tanto podemos llegar a amar.
Y de eso va todo esto, de acabar con los
miedos injustos. Con los que no tendríamos que tener. Porque los lobos ya no
dejan sin comer a todo el pueblo y devoran a los perdidos, porque los hombres
ya no tienen que someter y torturar a la mujer. Y las mujeres no tienen que
convertirse en monstruos para “compensar la balanza” con algún pobre desdichado.
Quiero
que lo que ha sido para mí la encarnación animal del miedo me represente,
enfrentarla, asumirla y así destruirla. Que el que fuera el mayor de mis temores infantiles, sea ahora el mejor de mis aliados.
Que el
símbolo de mi flaqueza sea el emblema de mi fuerza.
¿Por
qué un lobo?
Por la
fascinación que han producido en tantas culturas, temidos y adorados, igual que
la mujer. Fuerzas incontrolables que han encarnado dioses, espiritus, genios,
males y mounstruos, incluso a la maternidad y a la muerte, igual que la mujer. Porque
se les ve como el eterno rival del hombre, pero son su mejor amigo, igual que
la mujer.
Porque
en tantos y tantos relatos respresentan espíritu femenino en toda su complejidad o mejor dicho, en la insaciable y contradictoria visión que muchas culturas tienen del mismo,
como ilustra Clarissa Pinkola, igual que much@s otr@s autores.
Porque loba,
perra, zorra, signifiquen lo mismo que lobo, perro y zorro.
¿Por
qué un lobo?
Porque
respondo a la llamada que hace Roy Galán ante el abominable maltrato por parte
de tantos infrahumanos que nunca debieron haber nacido y que, por desgracia,
gobiernan nuestra suerte. Monstruos que deberían ser denunciados uno a uno ante
las Naciones Unidas y todas las organizaciones que luchan por la defensa de
derechos humanos, que deberían ser rechazados en su día a día por todo aquel
que se los cruce, aunque sean de su propia sangre. Porque ¡Ya basta! ¡La manada
somos nostras! La manada somos todos los que aborrecemos esta repugnante
realidad. Tod@s somos lob@s, para defendernos con uñas y dientes, juntos y
solos, de estos seres, de estos pensamientos, de esta cultura de la tortura,
hasta exterminarla sin remordimientos.
¿Y por qué un lobo?
Porque
los mismos hombres que les persiguieron hasta casi aniquilarlos han sido
capaces de ver su error y cuidarlos, respetarlos, darles lo que es suyo; recuperando
una especie orgullosa, libre, amable.
Porque
son fieros y dulces. Porque viven en manadas donde la pareja junta es el alfa.
Porque pueden vivir solos. Porque son salvajes, porque no tienen ni necesitan
amo.
¿Y por
qué un lobo?
Porque
se les acusa de malvados cuando solo quieren sobrevivir, igual que a nosotras
se nos acusa de nazis cuando solo queremos sobrevivir a la noche, a la calle,
no correr peligro al cruzarte con un extraño, al quedarte a solas con tu jefe,
con tu médico, poder ir a la guardería sin que te levanten la falda. Porque no
somos malvadas cuando solo queremos sobrevivir y vivir.
¿Pero
por qué un lobo?
Porque
yo también quiero poder ser amiga de la Luna, de la noche segura. Porque yo
también quiero tener una manada que me cubra, que me proteja, que me de fuerza
en la debilidad. Porque yo también quiero que mi aullido sea respondido. Porque
yo también quiero tener el valor de salir de mi cómoda madriguera para acudir a
la llamada de mis compañer@s cuando lo necesiten.
¿Y aún
preguntas porqué un lobo?
Porque
aunque yo también tengo miedo de los cazadores, NO SOY UNA PRESA.
Soy una solterona
El día que cumplí 21 años mi abuela me
dijo “Yo a tu edad ya estaba casada y con dos niñas”. Pero no lo dijo con tono
de reproche o critica, al contrario, es la única cuyo comentario demostraba un
tono de cariño, de admiración hacia el progreso. De la forma en que me lo dijo, de
la forma en que se quedó mirándome con una ligera sonrisa nostálgica, supe que
esa frase significaba que se alegraba de que yo no haya tenido su vida. No
porque no quiera a su familia, aunque de sobra sabemos que le hubiese encantando
tener acceso a métodos anticonceptivos, si no porque yo he tenido los medios
para elegir una vida que ella no tuvo opción. He podido estudiar, aunque ella
fue de las pocas afortunadas que pudo estudiar hasta los 14 años; puedo elegir
si estar o no con un hombre, incluso con una mujer; no estoy supeditada al control de mi padre, de
mi suegro, de mi marido; tengo medios para controlar la natalidad, puedo
incluso vivir sola. Mi abuela, la vieja “atrasada”, es la única mujer que ve en
mi vida, el regalo maravilloso y por desgracia todavía exclusivo, de la
libertad. La libertad de vivir a otro ritmo, de disfrutar de tantas cosas como
me sea posible y de elegir, y remarco: elegir formar mi propia familia como
desee.
Mi primera Game jam
Reconozco públicamente que no soy gamer, no juego a videojuegos, no he tocado una play en mi vida. Pero me vengo arriba muy rápido. Jugué a una novela visual, me dije "Esto seguro que puedo hacerlo yo" y efectivamente hice mi propia novela visual, me divertí mucho con mis personajes super guays. Y el mismo día que la terminé me llegó el anuncio de la Game Jam de Talentum, osease, un concurso de creación de videojuegos.
Por desgracia la experiencia fue más mala que buena, me pase los cuatro días con un cabreo monumental, que aún me dura. Sin embargo la jam fue inesperadamente genial.
Cómo crear una historia
Inventar una historia sencilla es un proceso fácil para mucha gente, yo no soy una de ellas, mi creatividad va por otros caminos. Sin embargo me propuse hacer un pequeño videojuego, otome o novela visual. Mi interés era aprendera programar y dibujar un rato pero necesitaba una historia. He dado con un sistema parea inventar historias que no creo que sea el mejor, pero que me ha ayudado mucho. Aquí lo explico.
Mi propio Otome
Trina es
nueva en el instituto, donde conocerá a compañeros típicos y sorprendentes.
Decidida a cumplir su sueño de encontrar el amor, se verá envuelta en peligrosos
misterios. ¿Lograrán tus elecciones resolverlos y conquistar el corazón de
alguien sexy? Escribe tu propia historia con más de diez finales diferentes.♡
“Mi
media naranja” caricaturiza los tópicos del manga, anime y juegos otome de
forma amable, saltando por escenarios representativos de estos géneros.
Disfruta de una dinámica y cursi historia cargada de humor, referencias,
sarcasmo y con un punto gamberro.
Descarga el zip desde Mega. Descomprímelo entero y ya está listo para jugar con el ejecutable (.exe)
Descragar Mi Media Naranja
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Descragar Mi Media Naranja
Juegos Otome
Mi cursi- friki reciente descubrimiento.
Se trata de novelas visuales en las que puedes ir decidiendo algunas respuestas, dirigiendo así la acción y consiguiendo diferentes finales. En la mayoria la protagonista es una chica que va eligiendo entre varios pretendientes. Algunas se centran en eso y otras lo dejan en segundo plano en pos de un misterio que resolver. También las hay muy interactivas y las hay...novela visual total y aburrida. La estética es graciosa, son todos dibujos estáticos con algún cambio de escenario y un bocadillo a bajo donde van narrando la historia o dialogando. Me recuerda al Pokemon y ese tipo de juegos cuando te encontrabas con un personaje.
He probado algunos y me ha picado el gusanillo
Se trata de novelas visuales en las que puedes ir decidiendo algunas respuestas, dirigiendo así la acción y consiguiendo diferentes finales. En la mayoria la protagonista es una chica que va eligiendo entre varios pretendientes. Algunas se centran en eso y otras lo dejan en segundo plano en pos de un misterio que resolver. También las hay muy interactivas y las hay...novela visual total y aburrida. La estética es graciosa, son todos dibujos estáticos con algún cambio de escenario y un bocadillo a bajo donde van narrando la historia o dialogando. Me recuerda al Pokemon y ese tipo de juegos cuando te encontrabas con un personaje.
He probado algunos y me ha picado el gusanillo
Mudanzas: Cómo hacer las cajas
En una mudanza el ejercicio básico es hacer, llenar y deshacer cajas. Fácil en teoría pero cuando te ves con un montón de cajas a un lado, montañas de cosas a otro no lo ves tan claro. Por no hablar de lo que te odias a ti mismo cuando llega el momento de moverlas y pesan lo que no está escrito, se rompen o no encajan en el coche.
Hay unos puntos claves que, a base de errores he ido aprendiendo y te serán fundamentales para no morir en la mudanza.
Hay unos puntos claves que, a base de errores he ido aprendiendo y te serán fundamentales para no morir en la mudanza.
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